martes, 17 de septiembre de 2013

Hoy... o cualquier otro día

Hoy me voy a perder en el laberinto de las manillas de un reloj, y no voy a salir, y no voy a dejar que me encuentren.

Hoy voy a no pensar, voy a dejar demostrar, y evaporarme en ese espacio que pronto volveré a recordar.
Hoy nos perderemos en el firmamento, en una burbuja aislante de todo lo malo, y traduciremos las horas en miradas y sonrisas, en besos y caricias.

Hoy no seré solo yo, ni solo tú, ni será el mundo entero. Seremos dos en uno intentando hacer momentos eternos.


Hoy te quiero… aunque mañana también.

Creadora de nostalgias.

Siempre utilizaba la frase “tiempo al tiempo”, pero ahora es difícil porque he comprendido que el tiempo no es una medida en sí, si no que la vida pone el tic-tac de los relojes y ahora mis segundos están vacíos y parece que me he quedado sin pilas… hasta el sol que me dice si es mediodía, atardece o amanece no está; llueve, y por muy tópico que sea, es cierto que la lluvia crea nostalgia… ¿Pero qué no la crea ahora mismo?

Hasta la taza de chocolate caliente que estoy tomando me causa tristeza; no había café, la cafetera para dos se estropeó… ¿irónico?
Irónico es que ni siquiera tomáramos café esas mañanas y yo aun así lo eche en falta ahora mismo.
¿Puedes creerte que ya no sé qué echo de menos?
¿Puedes creerte que me ha sonado rara esa frase?
“Echar de menos”…
Como dirían en latino América “te extraño” (porque ahora eres un extraño, algo ajeno que desconozco)
Y aunque desde Brasil suene mejor, sigue siendo triste… “Eu tengo saudade de vocé” (tengo necesidad de ti)

Me atrevería a decir que no puedo decirte esto a la cara; ninguna de esas frases, porque no te echo de menos, pero tampoco de más, simplemente no te echo, no te aporto, no me aportas nada más, no estás… que abstracto resulta aceptarlo.
No te extraño y no tengo necesidad de ti.

Porque no te he perdido, te has perdido… no sé dónde, pero lejos.
Salí a buscarte y me perdí yo.
No te extraño y no tengo necesidad de ti.

Sin embarbo nos echo de menos y nos extraño (que no “extrañamos”).

sábado, 14 de septiembre de 2013

Primaveras

De tanto pensarte se fueron primaveras,

y con ellas las mil flores dispuestas a darme      "si quieros" al final de cada velada en las que pude deshojarlas...

¿Y qué más da si lo hubiera hecho o no?

 Si cada vez que preguntaba "¿me quiere o no me quiere? te lo preguntaba a ti directamente.

lunes, 13 de mayo de 2013

Despega como puedas.


No tengo ni idea de qué es más importante,
si dejar de intentar olvidarte,
riéndose la realidad de mí,
o dejar de esperarte,
y que el corazón vuele a otra parte.


No puedo decirte si dejaré de perseguirte,
tal vez el buen día que me de cuenta,
de que aunque corra cinco pasos
mi horizonte siempre estará cinco pasos más allá.

Y si no avanzo,
y además mi horizonte corre para alejarse de mí, ¿qué puedo decir?

Si todos vuelan, 
y de fondo escucho...
"despega como puedas".

lunes, 6 de mayo de 2013

Cafés fríos.

"¿Qué ocurrió?"

Me preguntas después de varios años,
con un café cargado de recuerdos
que parece que no ves...

"Pasó que nos amamos,
hasta que una dejó de hacerlo...
hasta que a la otra dejó de importarle."

Y el café se quedó frío,
como mi mirada desde que te olvidaste
de qué ocurrió.

Y fría sigo yo,
no pensando en "qué ocurrió",
si no en lo que nunca pasó
y prometiste que pasaría.

La próxima vez que quedemos procura que sea en invierno,
para echar las culpas de que se quede frío al tiempo, 
y no a este incomodo silencio.

domingo, 5 de mayo de 2013

Al mal tiempo... buenas letras


Ahora mismo siento una calma que agradezco.

La de después de la tormenta, esa que te recuerda que diste todo y más... a pesar del chaparrón.

Incluso las lágrimas llegaron a congelarse, formando ventiscas tan terribles que creí congelarme yo.

Sin embargo ahora veo la tormenta de lejos, y ya añoraba esta aburrida paz interna.

Creo que vuelvo a ser yo, con el sol calentando mi solitario corazón... que ahora late más tranquilo.

No sé qué peso me quité de encima... puede que el de las nubes grises, cargadas de nostalgias.

Tal vez sólo sea el ojo del huracán, o tal vez sea la realidad… que el sol ha salido ya.

Si vuelve la tormenta esta vez los tendré abiertos.

¿Volverá?
Ya no sé si preguntar o afirmar. 
Y si no… ya la vi pasar.

Ahora saldrán flores en este terreno mojado que son mis mejillas.

Llegó la primavera, pero esta vez la sangre no me altera…
Ya estuvo muy agitada... revolviéndome por dentro y fuera.

Échame

Échame de tu casa,
échame de tu día a día,
échame de dónde creas 
que sobre, vida mía.

Échame de tus labios,
échame de tu tacto,
échame de tus manos,
ahora frías.

Échame del brillo de tus ojos,
échame de tu mente retorcida,
échame de la parte de ti,
que sabe qué necesita.

Pero ante todo,
Échame de menos.