miércoles, 17 de agosto de 2011

Dame simpleza

Las cosas son más simples de lo que parecen, solo que la gente las complica.
Y si algo es un puntito insignificante en un papel, con otras opiniones y comentarios va creciendo y multiplicando su tamaño, hasta que la hoja es negra y tienes que empezar un folio nuevo.

Prefiero lo simple, lo dificil se complica y pierde su esencia.
Valientes aquellos que dicen que lo fácil es aburrido.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Todo en exceso no es bueno

Dime por qué, pequeña y frágil escultura de porcelana, que con tu canto rasgado fuiste diva de la noche, hija de los excesos y voz en los corazones.
Dime si tu vida estuvo repleta de vida, o no era más que supervivencia.
Si en tu cuerpo consumido por excesos y penurias fuiste feliz, o te quedas con recuerdos mientras tu mente estaba lúcida.
Si cierro los ojos puedo oírte cantando, y cada pausa y silencio son tan importantes como discretos.
Que rabia que al abrirlos me dé cuenta de que eso se ha perdido, que te has ido, casi porque has querido.
Eres culpable, estés donde estés, de acceder a consumirte.
Pero también eres víctima de ti misma.

Pequeña y frágil escultura, te has caído, y te has roto en mil pedazos.



En recuerdo de Amy Winehouse, una víctima más de los malditos 27.

jueves, 14 de julio de 2011

Fuegos artificiales

Arena húmeda y espesa entre mis manos de fuego y ruido y caras, y tanto alcohol en mi boca que no siento ni la lengua.
Dulce paladar y pulmones pesados, el tabaco los ha dañado, demasiados excesos en mi cuerpo demacrado.
Y risas de chistes olvidados y abrazos y hombros llorados. Miradas de amigos que te intentan comprender, y piensas, ¿qué sucede? Y ni tú lo logras ver.
Y en el cielo brilla algo, no es la luna, es una bomba de color seguido de un sonido sordo. No puedo dejar de mirarlo. Se difuminan por el cielo, se apaga y vuelven más.
Y de repente, color verde, y me acuerdo de lo que no me tengo que acordar, y ahora sí que no puedo dejar de mirar. Y el verde se vuelve rojo brillante, y pienso “como un corazón” y no sé si me están tomando el pelo, seguramente, seré yo.

lunes, 6 de junio de 2011

Lina Méndez. . .

Por ti aprendí a seguir escribiendo, a plasmar una y otra vez, en esos momentos de vacío y inspiración espontánea, las palabras, que al principio me parecen siempre basura.
Pero llegaste y me leíste, por dentro y por fuera, procuraste ponerte en el lugar de mi mente e intentaste comprender lo incomprensible. Me dijiste que estaba bien y ese bien me supo a poco, pero insististe en que no dejara de escribir, que tenía algo… siempre me has dicho que era “experta en describir los sentimientos” pero yo más que experta siempre me veo monótona, y una vez más gracias a tí, intento superarme, dejar la mente en blanco y escupir palabras.
Créeme cuando te digo, que cuando tengo el papel en blanco y el bolígrafo delante de mí, pienso en los consejos que me has dado, en los fallos anteriores y en cómo nunca me riñes, simplemente recomiendas.
Eres mi maestra, muchas veces mi inspiración, mi compañera, y más importante que todo esto, eres mi amiga, una de verdad, de las que hoy por hoy casi no existen.
Confieso que cuando leo lo que tú escribes me emociono, y no sé exactamente por qué, me siento tremendamente orgullosa de lo que haces, de todo, eres única, especial, y me encanta que lo seas. También te envidio, porque es inevitable comparar tus textos con mis textillos, pero es una envidia sana, envidia de auto-superación.
Una vez más, gracias Lina, por todo, porque haces que me entren ganas de escribir aunque a veces no me salgan las palabras, por confiar en mis escritos principiantes y sin formación…pero, ahí estás tú para dársela.

Siente

Siente que el viento es mi boca,
que aparta el pelo de tu cara y te roza hasta cansarte.
Te rajo los labios y te seco los ojos de tanto acariciarte.

Siente que el sol son mis manos,
que recorren tu cuerpo y lo calientan hasta fatigarte.
Te quemo y te enciendo de tanto tocarte.



martes, 3 de mayo de 2011

Sumisa

Sumisa de tus labios que me apresan indefensa y me mecen y me amansan y a la vez me vuelven fiera, y quisiera agarrarte y no soltarte.
Y ya te vi, mirándome en silencio, mordiendo mis tormentos, lamiendo las verdades que te cuento con el beso y respirar de tus suspiros.
Comerme tu deseo y meterlo dentro de mi cuerpo, para pensarte más, para suspirar más, y en cada suspiro se va tu sabor, martirizando mi boca que ansía no perder el calor de tu lengua, el roce de tus labios juguetones, prohibidos, ahora míos.
Y te vas, y quiero más y espero más.

domingo, 3 de abril de 2011

(Des-)obsesión.

Poco tiempo eterno se dibuja en mis manillas, cada tic-tac un suspiro y un chasquido de impotencia.

Quise ser una chica buena caminando en línea recta y mirando un punto fijo al fondo del abismo al que llegaba al cruzarme contigo.
Mezcla de sentimientos:
Alegría por tener tu piel más cerca de la mía. Impotencia por no poder tocarte, besarte, abrazarte y mirarte a los ojos sin tener que ocultarme. Vergüenza  porque sé que no me conviene que seas mi obsesión, que cada paso hacia ti piense en no desearte y pasar a la acción.

Tras esta descripción de lo que siento, te digo aquí, consciente de mi cobardía, que esta decisión tardía va a dejarme tranquilo el corazón.
Y la angustia en el pecho, no será un vacío que tendrás que rellenar con algo parecido al amor.
No es, ni mucho menos fuerza de voluntad, es realidad: No quiero sufrir más.
Por eso te digo adiós. Ya no eres mi obsesión.